Familia y Valores: Los fuertes cimientos que sostienen la casa de Fátima Gávica.

6 marzo, 2018administrador
Blog post

Por: Ana Clavería

Fátima vive en la casa que, literalmente, pertenecía a sus sueños. La soñaba con­tinuamente y la dibujó en su cabeza con todo lujo de detalles, “hasta la música que pondría en la sala y los platos que usa­ría”. Hoy, Inhaus tiene el placer de visitar este sueño hecho realidad. Una casa que refleja con fuerza la personalidad de su diseñadora y las etapas personales por las que ha ido pasando. Una casa que se ha convertido en un hogar acogedor para gozar de los pequeños placeres de la vida junto a su amada familia: música, atardeceres, naturaleza, “un par de libros para leer o, simplemente, descorchar una botella de vino y brindar por la vida”.
Porque la vida, para ella, es afrontar el día a día con puro optimismo: “La felicidad no depende de lo que no tenemos, sino de aprovechar, valorar y disfrutar lo que sí tenemos”. Por eso, esta mujer llena de vi­talidad disfruta plenamente de su familia y la sitúa dentro del objetivo primordial de su vida: “Ver a mi familia completamente desarrollada, realizada, cada uno cum­pliendo sus metas… Y que crezca. Amo que la familia sea grande”. Deja muy claro que este es el pilar de su vida: “La familia es tu mejor empresa, el eje principal para todo ser humano. Si eso está bien, todo lo demás está perfecto”.

Pasión por su profesión

Como Fátima Gavica afirma: “En cada momento puedes elegir en qué te quieres convertir”. Por este motivo, después de tener a sus tres hijos y cuando aún eran pequeños, Fátima decidió retomar los estudios y se formó en diseño de interio­res y en arquitectura, porque son su gran pasión junto con viajar y la música.
De niña formaba ciudades con cajas de cartón y le encantaba observar las casas de muñecas para ver de cerca “los detalles en las molduras, columnas, puertas y mobiliario”. Ahora tiene su propia empresa, FG Studio Design, y cuando viaja -incluso por placer- trata de hacer coincidir sus fechas con alguna feria de dise­ño y construcción donde “buscar nuevos materiales, formas, texturas… y anali­zar las últimas tendencias para actualizar conocimientos”. Además, aprovecha para “salir a buscar piezas diferentes o con identidad del lugar que visite” porque le “encanta tener algún detalle como recuerdo”.

Y son precisamente los detalles los que diferencian cada proyecto de FG Studio Design. La base es “que la arquitectura se mantenga limpia”, por lo que suele “trabajar con tonos claros y colores neutros”. Sin embargo, considera que “cada obra, cada proyecto tiene alma” y, es por esto por lo que, a Fátima, le gusta añadir toques personales del cliente: “Resaltar detalles de color con accesorios, mucha vegetación natural, mucha iluminación natural y en espacios abiertos”.

Por este motivo, aplicar la psicología es un requisito imprescindible si se quiere llegar a entender cuáles son los cambios que el cliente “de verdad espera, pero no sabe manifestar”. A veces, estos toques están basados en tendencias que, al ser pequeños detalles, se podrán reemplazar sin su­poner un gran esfuerzo económico al cliente. Porque no es partidaria, expli­ca, “de la famosa idea de que lo más caro es lo mejor. Saber manejar los materiales y acabados de lujo no ne­cesariamente significa que tiene que ser costoso, significa tener un buen gusto para vivir”.

Su gran secreto en esta profesión con­siste en la sencillez y la atemporalidad de los diseños arquitectónicos. Asegu­ra que “mantener el equilibro de los estilos es el reto para esta profesión, y el éxito al momento de vender una idea”. Además, indica que es impor­tante “manejar diseños que perduren en el tiempo. Tener ese desafío de que después de diez años crean que tu tra­bajo recién fue construido”.

El proceso de diseño de una casa propia

“Después de mi divorcio vivía con mis hijos en otra casa. Linda, pero a la que quería cambiar­le todo todo el tiempo. Luego, después de un tiempo, decidí que buscaría otro lugar”. Y así comenzó Fátima el diseño de la casa de sus sueños. “Primero se dibuja el diagrama en la cabeza y, luego, se busca cualquier papel. No importa si es una servilleta ni dónde estés, pero tienes que dibujar la idea. Es como si al dibujar el plano lo hicieras realidad. El valor que para mí tienen esas servilletas con los pri­meros bocetos es único”. Es divertido, porque “la creatividad y las ideas no llegan cuando te sientas detrás de un escritorio. Te llega la ins­piración en cualquier momento”.

El proceso de planificación de una casa propia está totalmente basado en la personalidad de uno y en sus sensaciones del momento. Fáti­ma explica que es imprescindible “que cada idea que tengas se conecte a tu estilo de vida. Que cada idea te haga vibrar al imaginarte ca­minando en ese espacio”.

En su caso particular, esta bonita edificación refleja de lleno esa etapa personal de Fátima: “Estaba experimentando una transición muy drástica en mi vida, y los estilos de la casa que dibujaba en ese entonces eran, inconscien­temente, una radiografía de ese cambio. Los exteriores tenían un estilo conservador, pero en el interior tenía muy marcado el estilo mini­malista, <>. Y eso era lo que quería en ese entonces para mí. Aligerar mi vida. Despojarme de muchas cosas que antes me costaba soltar”.

Una casa para vivir plenamente

El hogar de Fátima tiene espacios grandes y abiertos, tonos claros, detalles de colores más llamativos y un jardín con rincones mágicos que permiten conectar con la na­turaleza. “Es indispensable construir un rin­cón exterior en tu casa con rica vegetación, donde puedas tener algo de contacto con el aire natural”.
No sorprende, pues, que sus lugares favo­ritos en esta casa estén ligados de manera muy estrecha a la naturaleza. “Amo uno de los sofás que está en el living. Amo esa ubi­cación, tiene una vista hermosa. Dios me re­gala ahí la dicha de contemplar los mejores atardeceres sin salir de casa. Y el otro sitio es afuera, al pie del río. Para mis momentos de meditación, de autoanálisis y de energi­zarme. Mi lugar favorito para conversar con Dios. Paz única”.