Martín Dulanto: Arquitectura sensible y honesta

12 marzo, 2019Emilia Stael
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“Creo que, si bien desde chico la arquitectura ya me llamaba de alguna u otra manera la atención, mi verdadero interés por ella nace cuando, ya ejerciéndola, empiezo a vivir lo que es hacer arquitectura y empiezo a comprender que puedo desarrollarla a mi manera, bajo mis ideas y mis reglas, de la manera como honestamente me nace llevarla, sin sentir ningún tipo de culpa y sin basarme ni guiarme en lo que está haciendo el resto”. La franqueza y naturalidad de Martín Dulanto Sangalli se transparentan en sus palabras al hablar del momento en que este arte se convirtió en su pasión, en su modo de vida.

Realizó sus estudios de arquitectura en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC) en Lima, Perú, y complementó su formación, en una primera instancia, trabajando como socio fundador en “Taller 33: Arquitectura y Construcción”, de la mano de Amelia Gómez Sánchez. “De ella aprendí muchísimo, tanto de arquitectura como de los temas de obra. Actualmente, siento que sigo complementando mi formación estando día a día en contacto con mi estupendo equipo de trabajo, de quienes me nutro constantemente”, nos comenta.

Detalles simples de la vida 

Confiesa que prefiere no encasillarse en un estilo arquitectónico, aunque tiene sumamente claro hacia dónde va enfocado su trabajo. “Si bien nuestra arquitectura tiene algunos rasgos que la caracterizan, no necesariamente encaja en algún estilo en particular, ni es nuestra meta ni objetivo que esto suceda. Lo que realmente nos interesa es hacer una arquitectura sensible, contundente, buena y honesta”.

El arte de conocer: Un plus para cada proyecto

Si bien cada proyecto que emprende Martín Dulanto Sangalli es único y particular con respecto a los demás desde su concepción, en su proceso creativo hay algunos puntos en común. “Todo parte de conocer: Conocer al cliente (sus gustos, necesidades y requerimientos), conocer el lugar donde se ubicará el proyecto (el terreno en sí, su entorno, el clima, etc.), conocer la normativa. Esta primera etapa es fundamental, pues nuestros proyectos son totalmente personalizados y, cuanto más nos esforcemos en ella, más contundente será el resultado final. Luego, en base a toda la información recopilada, se hace un primer planteamiento (el cual consiste en planos y bocetos esquemáticos) y se somete a la aprobación del cliente. En esta fase siempre se realizan ajustes, generalmente simples, y mejoras. Cuando cumplimos tanto con las expectativas del cliente como con las nuestras, damos por cerrada la etapa de anteproyecto y procedemos con el desarrollo del proyecto de arquitectura y la coordinación del avance de las especialidades”.

La esencia de su trabajo arquitectónico

La nobleza de su carácter le permite ver más allá a la hora de emprender una obra. “Lo que pretendemos es ser sensibles y empáticos con los lugares en los que se ubican nuestros proyectos. Lejos de opacar a su entorno y de resaltar con respecto de él, lo que busca nuestra arquitectura es, en conjunción con él y sumando fuerzas, potenciar al espacio en sí, entendiendo que el espacio es la arquitectura más su entorno”. Al hablar sobre aquellas obras que considera las más representativas de su carrera, menciona la Casa Lapa. Este proyecto busca, desde su concepción, tener un impacto mínimo en el terreno y su entorno. “Se plantea la casa de tal manera que esta se perciba más chica de lo que realmente es, llegando a ser hasta un 15% más pequeña que una vivienda promedio de las existentes en el club, priorizando la relación de la arquitectura con el terreno natural. Teniendo en cuenta que el terreno fue cortado antes de diseñar el proyecto, este se plantea de tal manera que se adapte al corte actual del mismo, para lo cual se genera una plataforma que se incrusta levemente en la roca. La búsqueda de una relación con el exterior se ve presente en la circulación vertical de la vivienda. Una escalera de forma libre y escultórica se despliega entre el bloque y el terreno, comunicando los  tres niveles de la casa. A su vez, su forma escultórica con el fondo del terreno genera, en el área social, otro foco visual opuesto a la vista natural que se tiene de la bahía…”. Habla de su obra con una emoción indescriptible. Y es esa misma emoción la que percibe cuando aquello que visualizó en su mente, queda plasmado en una obra y se convierte en una inminente realidad. “Es siempre emocionante ver construido algo que, poco tiempo atrás, era solo una idea. Pero lo realmente gratificante es poder ver la alegría y agradecimiento en la cara de los clientes cuando recorren sus casas por primera vez”. Es ahí cuando te das cuenta de que todo ha valido la pena.