Igor Muñoz: La pasión como móvil profesional del arte

6 noviembre, 2018Juan Sebastian Neira
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“Miraba a mi padre y me preguntaba ¿en qué piensa mientras pinta? ¿cómo hace para imaginar la belleza?

Lo emulaba garabateando en un papel y un día me di cuenta que el dibujo me daba ideas; inicié así un diálogo con mi amigo el arte, que fue creciendo y evolucionando hasta convertirse en un compañero que mostraba una faceta callada en mí, una que solo él podía rescatar. Mi arte, mi cómplice”.

Hijo de un reconocido arquitecto y artista, Igor Muñoz creció en un mundo de reglas, escuadras, lápices, vigas, estructuras y un mágico proceso en el que el dibujo y la creatividad cobraban vida y se convertía en objetos reales… la arquitectura lo maravilló desde siempre y la ha complementado con el arte para hacer de estas pasiones su profesión.

Arquitecto por la Universidad de Cuenca – Ecuador (1986), Máster en Arquitectura de Interiores y Diseño por la Universidad Nacional de Arte y Diseño de Estocolmo – Suecia (1989) y candidato a PhD por la Universidad Politécnica Cataluña, Barcelona – España, ha complementado sus estudios con cursos y diplomados sobre Arte en la Universidad de Florencia-Italia.

Ha ocupado varios cargos académicos como Vicedecano de la Facultad de Artes y Diseño de la Universidad San Francisco de Quito, Mentor y Director del Instituto de Diseño San Francisco de Quito, Fundador y Profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad San Francisco de Quito (cargo que ocupa hasta la actualidad), asimismo ha recibido importantes reconocimientos entre los que se destacan el Primer Premio del Concurso “Monumento de Conmemoración del Bicentenario de la Revolución de Quito, 1808 a 1812”, Primer Premio en la EXPO Aichi – Japón (2005), Segundo Premio en la feria ITB en Berlín – Alemania (2005 y 2006), ganador del concurso para la planificación y construcción del Stand de Turismo del Ecuador para las ferias de Europa, ganador del concurso para la planificación y construcción el Pabellón del Ecuador para la feria EXPO Hannover (2000), ganador del Concurso Nacional Arte para Todos en Quito – Ecuador, Mención de Honor en la final Panamericana de Arquitectura de Quito (2000).

Hacia el año 2000 crea “Igor Muñoz, Arquitectura, Arte y Diseño”, un laboratorio experimental en donde estas tres actividades se fusionan para convertirse en un crisol en el que, a decir del arquitecto, se han forjado sueños, conceptos, ideas y propuestas tanto en los lienzos del arte plástica, las texturas y formas de la escultura como en la precisión y antropometría del diseño industrial, diseños de muebles e interiores, en la planificación y construcción arquitectónica y en la gran escala del diseño urbano y territorial.

Compartimos con ustedes queridos Lectores algunos de los conceptos, ideales, pensamientos y sentires de este brillante arquitecto que ha logrado hacer de todas sus obras, icónicas, funcionales, respetuosas e imponentes obras de arte.

Sobre el proceso arquitectónico para cada proyecto

Cada proyecto es como una entidad viviente que tiene su propio proceso.

La fecundación: es cuando la idea toma posesión de la mente del diseñador con tal intensidad que no puede pensar en otra cosa; mentalmente construye el espacio e imaginariamente lo implanta en el sitio.

La Gestación: es un delicioso proceso creativo en el que la potente idea se comienza a expresar a través de la mano del arquitecto. Un papel se vuelve el escenario y un lápiz el actor de un drama creativo maravilloso en el que se van plasmando rayones, bocetos, garabatos y símbolos comprensibles solo para su creador.

A medida que los actos avanzan, estos se van esclarecido y definiendo, se va determinando la función, aparece la forma y el espacio, ya son claras composiciones arquitectónicas que van entusiasmado y satisfaciendo a esa mente espacial y así nace el proyecto ya maduro y listo para ser edificado.

Sobre su estilo arquitectónico y artístico

El estilo arquitectónico tiene que ser un testigo de la cultura, la cosmovisión y la época en que se da, tiene que caducar, no por esto deja de perder valor. Así a lo largo de la historia de la arquitectura vemos referentes muy claros de cada época.

En mi ejercicio arquitectónico soy muy fiel a mis conceptos y a los materiales mostrándolos tal como son y sacando el mejor provecho de sus cualidades funcionales, plásticas y cromáticas.

“El arte fue mi primer amigo”.
Mi ejercicio de la escultura ha sido una sucesión de experimentos de materiales, sus potenciales y sus limitaciones y cuanto me permiten domarlos para juntos crear la forma, esa simbiosis es única.

Mi ejercicio artístico es un complemento primordial para mi obra arquitectónica que la impregna de aspectos cualitativos que la enriquecen.

Una vez que todos los aspectos conceptuales, funcionales y formales estén resueltos recién comienza a proponerse la arquitectura. A todo ello llamaría mi estilo arquitectónico. Mi arquitectura es una escultura habitable.

Inspiración

Mucha de la inspiración para el proyecto arquitectónico la encuentro en el sitio mismo; cada lugar, cada terreno, cada espacio natural, tiene un genio que habita en él y este genio es quien más sabe sobre su sitio y quien mejor puede aconsejar sobre cómo actuar en él. Si somos suficientemente sensibles podremos escuchar el susurro del genio que nos dice qué es lo que él prefiere para que se implante en su sitio.

El lote nos habla, nos dice mucho de las vistas, de percepciones, de sensaciones, de sitios que hay que realzar y tomar en cuenta para el correcto proyecto arquitectónico.

Grandes Maestros

Hay maestros que le escogen a uno, que son los profesores universitarios a quienes guardo una enorme gratitud y los maestros que uno escoge, por voluntad propia, por afinidad y por admiración, que son aquellos referentes que han hecho y hacen historia en la arquitectura mundial, pero sin duda, el mejor maestro de un arquitecto son sus obras y sus procesos que implacablemente enseñan a su ejecutor y otorgan la mejor formación: la experiencia.