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Marco Pesantez: Arte Rococó en Cuenca

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Seguramente hemos escuchado incontables veces que un espacio refleja en gran medida al ser que lo habita. Pues en cada rincón se pueden ver representadas su personalidad, pasión e intereses, que convierten al lugar en un retrato palpable de su propia vida. 

A la luz de esta realidad, no es disparatado tratar a una casa como el reflejo de su ocupante y Marco Pesántez, odontólogo cuencano de profesión y artista de corazón, es un vivo ejemplo de ello. Durante más de cuarenta años ha dedicado jornadas enteras a construir una obra única e inspiradora en el tercer piso de su hogar. Este se encuentra ubicado en la calle Tarqui 7-25 y Presidente Córdova de la ciudad de Cuenca.

Revista Inhaus tuvo la oportunidad de visitarlo y conocer más acerca de su autor, historia y propósito.

El lugar y la inspiración

Al caminar por el centro histórico de Cuenca, es fácil reconocer construcciones patrimoniales que te transportan en el tiempo. Sin embargo, entre tantas otras edificaciones que podrían ser catalogadas como comunes, es complejo creer que en su interior se encuentren creaciones de incalculable valor y belleza. 

Tal es el caso de la vivienda de Marco Pesántez, la cual alberga en su tercera planta un espacio inspirado completamente en el movimiento artístico Rococó, que transmite lujo y elegancia. Tras un rápido pero enriquecedor recorrido, junto a él y su hijo Pablo Pesántez, es casi imposible no contagiarse de la satisfacción y orgullo que el autor siente al hablar de esta casa.

Marco: Mi vida está reflejada en este lugar. En el colegio conocí el movimiento Rococó, el cual me inspiró y atrajo inmediatamente, ya que exhibe la ostentación, diversión y alegría de un momento irrepetible en la historia. Durante todos estos años he intentado imitar el estilo, sin copiarlo, sino adaptándolo a mi gusto personal y construyendo este sitio pieza por pieza.

Los elementos

Caminar en la tercera planta de esta vivienda es toda una experiencia, pues no existe ningún rincón que no posea algún pequeño detalle. Desde el tumbado cubierto de ornamentos con hilo dorado en relieve, las baldosas diseñadas con elegantes patrones, las paredes con espectaculares tallados de madera y espejos, hasta los increíbles castillos a escala que se encuentran alrededor de todo el sitio.

M: Mi gran acompañante en todo este proceso ha sido la música. Cuando eres artista siempre buscas paz y serenidad, y la música me las ha otorgado. Además, hoy en día es un elemento principal que acompaña la experiencia de estar en este lugar. Podría decir que mi vida ha sido una vida de soledad buscada, no impuesta. Es precisamente aquí en donde he encontrado la inspiración y creatividad para materializar todas mis ideas.

El proceso 

Para Marco, el proceso creativo es muy importante. Al momento de construir, admite que se deja llevar completamente por su imaginación, sin realizar un boceto previo de sus obras. Considera que esto podría resultar limitante y al contrario, en la marcha, es en donde toma decisiones de diseño y materialidad.

M: Para mí los bocetos son ideas. Por lo general, hago todo directamente después de haberlo imaginado, un ejemplo claro de ello son los castillos. Trabajo de inmediato en la madera y voy añadiendo o retirando detalles de acuerdo al resultado. Pienso que si tienes un diseño previo, te debes someter al mismo y a mí no me gusta limitarme en ese sentido, sino que le doy rienda suelta a la creatividad, lo que considero una gran ventaja.

Una maratón artística

Este es el título que Marco le otorga a su labor, pues su casa es el reflejo de toda una vida de dedicación e ingenio. Su propósito ha sido siempre crear un espacio único, en el que se sienta cómodo y pueda llamarlo hogar. Hoy en día se encuentra abierto a todo aquel que desee conocerlo y que valore profundamente todo el trabajo que existe detrás.

M: Han sido más de cuarenta años de mi vida dedicados a este lugar y ahora el objetivo es que llegue a un público selecto, que al entrar se impresione. Aquí no han intervenido arquitectos, carpinteros o pintores, todo ha sido realizado por mí, así que es un tesoro de mi familia y, sin pretensión o vanidad alguna, me atrevo a decir que es también  un tesoro de la ciudad. Estoy seguro de que no existe otro sitio semejante que pueda contribuir al turismo de Cuenca.

El resultado del esfuerzo de Marco Pesántez deja una gran reflexión sobre pasión y amor por el arte. Es un recordatorio de que todo lo que realizamos debe tener un propósito y una meta que nos genere satisfacción y orgullo, para poder compartirlo con todo aquel que le otorgue el valor que se merece.

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