Vittorio Gregotti, se ha ido y se ha quedado

18 marzo, 2020Jose San Martin
Blog post
Escrito por: Angeles Martínez

Homenaje de la Revista Inhaus, Ecuador

Puede uno imaginarse Milán más solo que nunca, la pandemia ha obligado a los ciudadanos a guardar una amarga reclusión en casa, porque han sucedido cosas que pensábamos no eran posibles en el siglo XXI. 

En medio de esta incertidumbre, el 15 de marzo de 2020, por complicaciones pulmonares a causa del Corona Virus (COVID-19) muere el padre de la arquitectura italiana moderna Vittorio Gregotti, tenía 92 años.

Como están prohibidos los funerales, el suyo que debió ser multitudinario tuvo que mutar a homenajes como este, todos los medios internacionales hacemos eco de la triste noticia desde la virtualidad, nuestra manera de rendir tributo a un grande. 

Quizá hay un homenaje doloroso también, desde el Google Maps desde las ventanas del mundo, desde las calles aterradoramente calmas: sus obras arquitectónicas vacías de público, como si la gente hubiese también desaparecido, esas personas y sus necesidades en sus proyectos estuvieron siempre sobre la academia y el exceso en la construcción. 

Fotografías: www.digregorioassociati.it

Fotografías: www.digregorioassociati.it

Fotografías: www.digregorioassociati.it

 

Desolados el barrio de Biccoca, en el nordeste de Milán, el Teatro Arcimboldi, el estadio Luigi Ferraris en Italia, y en España el Estadio Olímpico Lluís Companys -creado en 1992 para que Coby nos alegrara-, mudos el Centro Cultural de Belem, en Lisboa, el barrio al estilo industrial de Berlín, el Grand Théâtre de Provenza, extraños los otros estadios ya sin goles como  el de Génova, el de Agadir, el de Marrakech, apenas murmullos puertas adentro de más viviendas…de la nueva ciudad de Pujiang, cerca de Shanghái. Por fuera su estética industrial, cuidada, pensada también desde la memoria y la practicidad brilla más que nunca, ahora quisiéramos detenernos y poder mirarla de cerca, pero aún no es posible.

Fotografías: www.digregorioassociati.it

 

Todos los alumnos de Gregotti en Italia, de Harvard de Oxford, de Buenos Aires, sus lectores de las revistas Cassabella o Rassegna de los periódicos, encontrarán hoy en el aire vacío otro vacío.

Pero sus obras quedan, y después de los lutos en aislamiento, recordaremos su legado, y celebraremos su vida e ingenio porque sus creaciones volverán a poblarse y pronto, respiraremos el aire de esas ciudades que deben volver a tener sentido. 

Mientras tanto aquí nos acompañará su libro El territorio de la arquitectura (II territorio dell’architectura) y la mente se libera de sus ataduras, iluminada por el pensamiento de un gran maestro, de esos que no dejaremos que nos arrebate la muerte.