Cuatro haciendas ecuatorianas: El lujo de la historia y los paisajes

4 febrero, 2020Nicolas Provoste
Blog post
Escrito por:  Angeles Martínez

El lujo de la historia, los paisajes y la vida cotidiana.

Las haciendas siempre tienen un halo de magia una suma de historias propias y ajenas, en mezcla el tiempo pasado con el actual, son una fantástica espiral de mitos, personajes, pariente, paisajes en sintonía con majestuosas construcciones, testigos de siglos que guardan el alma de cada una de sus cosas. Estas haciendas del norte de Ecuador son un portal que vale la pena atravesar, lugares que imprimen para siempre en el viajero las ganas de volver

Hacienda Pinsaquí

En la provincia de Imbabura a menos de dos horas de Quito, se encuentra Otavalo de ciudad de raíces indígenas. Durante la época de la Colonia ahí se establecieron tres grandes haciendas para la agricultura y a la producción textil, una de ellas Pinsaquí.

Su propietario Modesto Larrea Donoso, heredero del Marquesado de San José. Desde 1887 siete generaciones de los Freiles Larrea han mantenido y conservado este lugar.

Aquí pasaron tantas cosas, las vidas cotidianas y las de los héroes se juntaron.  Simón Bolívar permaneció en la Hacienda, las montañas que él miró, ahora nos miran.

En sus salones se firmó el Tratado de Pinsaquí en tiempos del presidente Gabriel García Moreno, la paz definitiva con Colombia.  Sus paredes cayeron en el terrible terremoto de Ibarra del 16 de agosto de 1868, diez años de restauración hicieron resistencia al olvido.

Hacienda La Herrería – La Lola Experience

Construida en 1750, por Miguel Ponce de León la propiedad siempre ha estado en manos de su familia, salvo un pequeño período en que fue confiscada por el dictador Ignacio de Veintimilla.

Aquí, se pueden seguir los pasos de Camilo Ponce Ortiz de Cevallos, fundador del Partido Conservador y candidato a la presidencia en el siglo XIX hasta llegar a Camilo Ponce Enríquez, fundador del Partido Social Cristiano y presidente de la República entre 1956 y 1960.

En sus bajos se fundieron los cañones que se usaron en la revolución del 10 de Agosto de 1809, el hijo del propietario, miembro de la Junta Suprema de Gobierno patriota, fue perseguido por los realistas.

En 1822 las tropas del Mariscal Antonio José de Sucre acamparon en estas tierras, en vísperas de la Batalla del Pichincha.

Hay un personaje femenino que lo impregna todo, Lola Gangotena, esposa de Camilo Ponce Enríquez, enamorada del arte, se dice que su espíritu libre aún recorre el lugar.

No funciona como hospedaje, pero cuenta con un increíble restaurante La Lola Experience inspirado en la historia local y en un libro de recetas encontrado en La Herrería, es comandado por Carles Tarrasó y Camilo Ruiz.

Hacienda Zuleta

Ubicada a dos horas de Quito, en la conocida como avenida de los volcanes. Los caranquis pueblo pre incásico dejaron aquí misteriosas pirámides.

En la Colonia, la propiedad de la tierra de esta zona fue entregada por la Corona Española, a los Jesuitas, al canónigo Gabriel Zuleta, quien era dueño de otras 17 haciendas en 1713.

La hacienda mantenía su tradición agrícola cuando fue vendida a José María Lasso, el primer antecesor de sus actuales dueños. De él, pasó a su hija Avelina Lasso y su esposo Leonidas Plaza, quien fue presidente del Ecuador en dos ocasiones.

Su hijo, Galo Plaza Lasso, fue también presidente de la república, era un hacendado de corazón, introdujo, por primera vez en el país, el primer ejemplar de ganado Holstein acompañada de una selección de semillas y tractores.

Las reformas agrarias de Galo Plaza devolvieron importantes extensiones de tierra a los pueblos indígenas de Zuleta. La agricultura y el bordado y el turismo son fuentes primarias de empleo. Son famosos sus quesos y lácteos.

Hacienda La Ciénega

Llegar a las laderas del volcán Cotopaxi y encontrar “el paraíso en la tierra” como ha sido llamada esta hacienda de las más antiguas del Ecuador, nos deja sin aliento.

Más de 400 años, han pasado cuando un español El Maestre de Campo don Matheo de la Escalera y Velasco compró estas tierras en 1695, por herencia pasó de su hija a su nieto Gregorio Matheu de la Escalera, quien se enamoró en Lima de la VI marquesa de Maenza, María Ana de Aranda y Guzmán -se cuenta que la raptó y la trajo a la Provincia de Quito escoltada por cien servidores- ellos hicieron de La Ciénega su residencia. Hoy continua en manos de la familia.

Estancia de viajeros ilustres como Carlos María de la Condamine, Alexander von Humboldt, sus historias, los objetos y libros que guarda, vuelven a este destino un lujo para la experiencia. Su casa, que parece un palacio, tiene una distribución colonial tradicional con patio central y habitaciones a su alrededor, capilla y torre desde donde se ve gran parte del pueblo.